La CIA open source:Espionaje de código abierto

6 02 2009

LA CORUÑA.- Las agencias de inteligencia y en especial la norteamericana CIA han sido las organizaciones pioneras de la sociedad de la información. Empezaron a trabajar con información como su materia prima esencial en plena época industrial. Pero estas agencias nacieron en una época en que la información era fundamentalmente analógica y sus agentes debían acudir a los lugares donde se encontraban los datos, los eventos y las personas relevantes. De ahí que nos hayamos quedado con la figura popular del espía aventurero acostumbrado a recorrer el mundo infiltrándose en organizaciones criminales y enemigas, escuchando y grabando conversaciones y leyendo documentos en papel.
soitu.es

Con el surgimiento de internet la información empezó a digitalizarse y los datos interesantes dejaron de estar exclusivamente en los espacios físicos para situarse en las memorias digitales y en las redes de telecomunicaciones. El modelo romántico de espía empezó a entrar en crisis y apareció una nueva figura más próxima al hacker o al geek que, sentado ante pantallas y teclados explora el ciberesapacio buscando información, conversaciones e identidades digitales.

La CIA, siendo la agencia más popular y criticada por sus prácticas, es sin embargo la que posiblemente (con la cautela debida en estas afirmaciones en un mundo basado en los secretos) más ha innovado en sus prácticas digitales y en la reconversión del espionaje de una estrategia analógica y cerrada a otra digital y abierta. Pongamos algunos ejemplos de lo sucedido en los últimos años para acabar con un experimento que demuestra la necesidad de esta transición.

La CIA, como es evidente, no es un ejemplo de transparencia pero, aún así, ha creado productos abiertos como el CIA World Factbook a partir del que se ha creado el servicio IndexMundi. Además, utiliza desde hace tiempo los blogs y los wikis para la gestión del conocimiento y su estrategia se ha ido convirtiendo paulatinamente hacia lo social y digital.

El espionaje parece transformarse hacia un modelo ‘open source’ tanto en su organización como en su dependencia de fuentes de información públicas y por tanto abiertas.

Así, el espionaje parece transformarse hacia un modelo open source tanto en su organización como en su dependencia de fuentes de información públicas, y por tanto abiertas. De hecho, la propia agencia ha creado un Open Source Center (OSC). Pero lo que la CIA ha asumido y está implantando a través de una intensa innovación organizativa no sucede, ni mucho menos, en otros países occidentales, como en el caso de España. De hecho, en nuestro país el espionaje sigue fuertemente asociado al modelo tradicional, “analógico y cerrado”.

El caso Steele

Pero la prueba de fuego para el cambio de estrategia de las agencias de inteligencia y espionaje norteamericanas llegó ya hace más de diez años con un experimento que describe Michael Tanji en Danger Room, uno de los blogs de Wired. En How to Restore Spies Credbility: Go Open Source se explica cómo a mediados de la década de los 90 un antiguo espía de la CIA, Robert Steele, testificó ante la Comisión Aspin acerca del valor de la inteligencia de código abierto. Steele propuso que este modelo, basado en recabar información de las redes de contactos y de fuentes de información pública, podría funcionar mucho mejor que la estrategia basada en la comunidad de agentes secretos. Como un test experimental de su hipótesis propuso la aplicación de ambos modelos al caso de un pequeño, conflictivo y poco conocido país africano, Burundi. En un periodo de menos de 4 días (incluyendo un fin de semana) dos equipos deberían recopilar información relevante sobre Burundi que permitiese realizar una acción armada en ese país o tomar decisiones ante un conflicto agudo. Steel, al cabo de esos cuatro días de trabajo intenso recopilados en este informe de 2004, logró presentar estos datos:

* los nombres de los 10 principales periodistas dedicados a la cobertura informativa de Burundi
* los nombres de los 10 principales académicos especializados en Burundi
* 20 resúmenes ejecutivos de 2 páginas sobre cuestiones políticas y militares relativas a Burundi
* información, desagregada a nivel tribal, de los recursos militares de Burundi
* mapas 1:50 del país
* imágenes 1:50 libres de nubes con una antigüedad inferior a 3 años

Posiblemente a pocos lectores sorprenda que Steele fuese capaz de recabar esta información. No es más que una consecuencia de la búsqueda y uso inteligente de las innumerables fuentes de información existentes en internet y accesibles a cualquiera con los conocimientos adecuados. En 2008 seguramente podríamos lograr el mismo resultado en pocas horas. Lo sorprendente es que la CIA sólo fue capaz de presentar un gráfico sobre la economía de Burundi y un único estudio económico relativo a la región (ni siquiera era específico para el país). Estos datos eran claramente insuficientes para plantearse de un modo mínimamente sensato cualquier tipo de operación militar, mientras que los datos de Steele permitían ya diseñar rápidamente una estrategia fundada en argumentos objetivos.

Todo indica que las agencias de inteligencia empezarán a espiar donde está la información, las personas y las conversaciones en el siglo XXI: en internet

En diciembre de 2007 el informe Open Source Intelligence (OSINT): Issues for Congress (pdf), presentado ante el congreso norteamericano, recopilaba este experimento, que ya tenía 11 años de antigüedad, y otras evidencias para proclamar la necesidad de una estrategia de código abierto. Como resume el post en Danger Room: “el valor de cualquier pieza de información se encuentra en su utilidad, no en como ha sido obtenido”.

Además, aunque ambos métodos necesitan comprobar sus fuentes, la inteligencia de código abierto cuenta con una ventaja adicional clave si hablamos del mundo del espionaje: la información pública puede ser validada en tiempo real por fuentes múltiples, mientras que la información procedente de métodos tradicionales es difícilmente validable. Todo indica que por pura necesidad las agencias de inteligencia completarán el camino iniciado por la CIA para empezar a espiar donde está la información, las personas y las conversaciones en el siglo XXI: en internet. Parece llegado el momento de los espías reconvertidos en comisarios digitales.

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